José María Arguedas a través de sus cartas. - Paperback
by Gabriela Núnez Murillo (Author)
El libro que nos ocupa hoy es pionero, en tanto estudia el corpus integro de las cartas de Arguedas, deteniéndose en dos temas apasionantes: la conciencia del oficio de un autor enamorado de su patria plural, y las manifestaciones de la pulsión que late como el motor de su obra y a la vez detona sus cúspides; el afecto.
Núñez Murillo parte de la premisa que de algún modo el epistolario de Arguedas forma parte de su corpus literario, no solo por su frecuente vuelo poético, su intensidad emotiva y "el potente núcleo semántico" de la niñez que comparten, sino porque en él Arguedas construye su propia imagen a la vez que describe su mundo.
Estos dos temas, esenciales en sus cartas, nos evocan la sabia sentencia de Ortega y Gasset, ""Yo soy yo y mi circunstancia", y constituyen el meollo del libro que nos ocupa. El primero es fascinante, pues revela a Arguedas en busca de un espejo que le devuelva su rostro. Y ese espejo no es otro que su epistolario. Las imágenes se suceden, convertidas en autorretratos que va develando Núñez Murillo. Y se inauguran con lo que hoy reconocemos como el pilar de su escritura: su imagen como wakcha o huérfano andino, forastero y desposeído de bienes y de afectos, que recorre toda su obra, desde Los Ríos Profundos y "El sueño del pongo" hasta El zorro de arriba y el zorro de abajo. El niño rechazado por su madrastra cuenta como convierte su dolor en un amor inmenso por los indios, a los que nombra en quechua como runas. Y recuerda que dormia en la cocina en la falda de Doña Cayetana, y contemplaba a los trabajadores de la hacienda, Felipe Maywa y Víctor Pusa, "como a una especie de árboles misteriosamente protectores". Estos autorretratos de Arguedas culminan en su mesiánica "personificación de la nación", para emplear la atinada frase de nuestra autora. Y lo sitúan como heredero de la tradición de autores que fueron proclamados como bardos nacionales, desde Dante y Cervantes, hasta Goethe, Walter Scott y Walt Whitman. El "pensamiento fronterizo" de Arguedas (la frase es de Walter Mignolo), propone una nueva versión de la noción de otredad, al llamar barbarie al maltrato recibido por su madrastra y las crueldades violentas de su hermanastro. Desde tiempos coloniales dicha palabra se empleó para nombrar a los indígenas de América, pero en su epistolario Arguedas la resignifica para calificar el abuso sufrido por estos en manos de los hacendados blancos. Al hacerlo, se identifica como andino.